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    <title>blog.centauromontoro.com :: Tema</title>
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    <description>... desde la tradición a la universalidad :: Módulo de foros para xoops</description>
    <lastBuildDate>Sat, 31 Jul 2010 23:47:31 +0200</lastBuildDate>
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      <title>blog.centauromontoro.com :: Tema</title>
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      <title>San Francisco del Monte y el Padre Solano [Por PacoA]</title>
      <link>http://blog.centauromontoro.com/modules/newbb/viewtopic.php?topic_id=814&amp;forum=18</link>
      <description>Relatos:: San Francisco del Monte y el Padre Solano&lt;br /&gt;
&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Todo centenario o conmemoraci&amp;oacute;n de un personaje singular concluye generalmente en el mismo momento en que se produce la coincidencia de fecha en el nacimiento o muerte de ese personaje, teniendo todo el a&amp;ntilde;o anterior para hacer las celebraciones que se estimen oportunas en reconocimiento a su obra, seg&amp;uacute;n la importancia que se le quiera dar a esa celebraci&amp;oacute;n por las autoridades u organismos implicados. En el caso por ejemplo del montillano San Francisco Solano el 14 de Julio de 2010 se cumple el 400 aniversario de su muerte -ver solanojubileomontilla.blogspot.com - , m&amp;aacute;s conocido en Montoro como el &amp;quot;EL SANTO&amp;quot;, siendo hoy precisamente el &amp;uacute;ltimo d&amp;iacute;a del a&amp;ntilde;o Jubilar y clausura de todos los actos que se han organizado en la ciudad hermana de Montilla en recuerdo de este personaje irrepetible. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por todo lo anterior quiero sumarme a esta clausura con este peque&amp;ntilde;o relato que present&amp;eacute; en el concurso de relato corto de Sierra Morena cordobesa 2010, en reconocimento a la labor que hizo San Francisco Solano en Montoro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pueden leerlo tambi&amp;eacute;n en el libro editado por la Asociaci&amp;oacute;n para el Desarrollo Rural de Sierra Morena Cordobesa, llamado Relatos de Sierra Morena Cordobesa, un lugar para vivir, sentir contar y narrar. P&amp;aacute;gina 37. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;u&gt;San Francisco del Monte y el Padre Solano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/u&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Padre Francisco Solano se levant&amp;oacute; como siempre muy temprano, antes del alba. Se coloc&amp;oacute; su grueso h&amp;aacute;bito talar de color marr&amp;oacute;n, enjug&amp;oacute; su oscuro rostro demacrado por las continuas penitencias, se calz&amp;oacute; sus humildes sandalias de esparto y anud&amp;oacute; la &amp;aacute;spera cuerda a su cintura. En ese instante el silencio imperante se rompi&amp;oacute; de s&amp;uacute;bito al sonar la campana que llamaba a maitines en el convento de La Arruzafa, muy cerca de la ciudad de C&amp;oacute;rdoba y al p&amp;iacute;e de su Sierra Morena. El Padre Francisco cogi&amp;oacute; r&amp;aacute;pidamente la carta que hab&amp;iacute;a recibido el d&amp;iacute;a anterior -que estaba encima de la austera mesilla de pino- y sali&amp;oacute; de su celda. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras se dirig&amp;iacute;a a la Iglesia del Convento, los j&amp;oacute;venes novicios cruzaban miradas con su maestro, eran sabedores de que una vez dentro y empezada la liturgia, el Padre Francisco se pondr&amp;iacute;a como siempre detr&amp;aacute;s de ellos para espiar sus movimientos sin posibilidad de ser visto, as&amp;iacute; los amonestar&amp;iacute;a si llegase el caso; ser&amp;iacute;a posiblemente la &amp;uacute;ltima vez que iban a verlo. El maestro de novicios se coloc&amp;oacute; en el lugar de costumbre, una vez terminado el rezo, cuando todos se encaminaban al refectorio, fray Pedro de Villanueva del Rey -el portero- se acerc&amp;oacute; al Padre Francisco, con voz entrecortada por la emoci&amp;oacute;n de la pronta marcha del maestro, le dijo; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hermano, ya tiene preparado el jumento en la cuadra, en el ser&amp;oacute;n lleva todo lo necesario para el camino; el cayado, el catrecillo, el rabel y algunas viandas como me dej&amp;oacute; indicado anoche. Nuestro Padre Guardi&amp;aacute;n me acaba de dar estos papeles para usted, t&amp;oacute;melos, son para el Padre Guardi&amp;aacute;n del Convento del Monte, d&amp;eacute;selos en cuanto llegue, se llama Antonio de Villaviciosa. Mucha suerte hermano, vaya usted con Dios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Gracias hermano -dijo cort&amp;eacute;smente el Padre Francisco &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco despu&amp;eacute;s, el Padre Francisco se dirigi&amp;oacute; a las caballerizas de su ya ex-convento. Al entrar cogi&amp;oacute; el ronzal que estaba colgado de una argolla -conforme se entra a mano derecha como era costumbre- e inmediatamente se dirigi&amp;oacute; al animal que le acompa&amp;ntilde;ar&amp;iacute;a. Al salir apag&amp;oacute; el candil que colgaba de una viga baja, lo dej&amp;oacute; humeante tras &amp;eacute;l. Hombre y animal se conoc&amp;iacute;an bien, hab&amp;iacute;a recorrido muchas leguas para ir a predicar por las aldeas y pueblos desperdigados por la Sierra pr&amp;oacute;xima; desde Hornachuelos a Montoro, pasando por El Bodonal de Espiel, Obejo o Villaharta se conoc&amp;iacute;an casi todos los caminos y sus hermosos paisajes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El alba lleg&amp;oacute; cuando sal&amp;iacute;an por el port&amp;oacute;n de las tapias de La Arruzafa, justo antes de que el espacio se empapara de luz en aquel d&amp;iacute;a de finales de marzo de 1581. La luz comenzaba poco a poco a fijar las faldas de la Sierra; aquella iba a ser sin duda una clara, fresca y radiante ma&amp;ntilde;ana de primavera. En los m&amp;aacute;rgenes del camino -que los lugare&amp;ntilde;os llamaban de la Plata, porque por &amp;eacute;l pasaban los copiosos y escoltados cargamentos de metales preciosos procedentes de Am&amp;eacute;rica-, los p&amp;aacute;jaros comenzaban a animar el d&amp;iacute;a con sus a&amp;uacute;n t&amp;iacute;midos movimientos y cantos. Ya se o&amp;iacute;a rodar el canto del gallo de cortijo en cortijo cuando los campesinos se afanaban -ufanos de la presencia del fraile-en sus trabajos en los huertos aleda&amp;ntilde;os al Gran R&amp;iacute;o. Por el transitado camino, nada m&amp;aacute;s salir, les sobrepasaron unos alegres arrieros cargados de le&amp;ntilde;a y unos tipos extra&amp;ntilde;os, que el Padre Solano pens&amp;oacute; que eran en el mejor de los casos comerciantes y el peor, buscavidas que sal&amp;iacute;an de la ciudad de la Mezquita rumbo a la Corte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El franciscano y su jumento encaminaban sus pasos aguas arriba del Guadalquivir; ten&amp;iacute;an por delante todav&amp;iacute;a un viaje de algo menos de cuatro leguas. Las primeras rampas les acercar&amp;iacute;an a la hospitalaria Villa de Adamuz, para m&amp;aacute;s tarde desviarse a la izquierda en la calle Mesones, y dejar atr&amp;aacute;s la renacentista Iglesia de San Andr&amp;eacute;s. Para entonces el astro rey, ser&amp;iacute;a el due&amp;ntilde;o de todo el Reino de C&amp;oacute;rdoba y ellos estar&amp;iacute;an llegando al Convento de San Francisco del Monte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba mediada la hora sexta, cuando nuestro personaje serpenteaba el &amp;uacute;ltimo repecho. No pudo ver hasta &amp;uacute;ltimo momento el gran edificio de su nuevo convento -justo antes de tenerlo muy cerca-, pues estaba situado en un rellano poco m&amp;aacute;s abajo de la cuesta que acababa de coronar. El lugar era de lo m&amp;aacute;s delicioso y apartado que pueda imaginarse, estaba al borde de un fuerte desnivel que ca&amp;iacute;a al margen izquierdo de un arroyo que conformaba un peque&amp;ntilde;o, profundo y cerrado valle. El antiguo convento con capacidad para unos veinte frailes, estaba junto a dos impresionantes y altos cerros de piedra cubiertos de una vegetaci&amp;oacute;n exuberante, por todas partes hab&amp;iacute;a encinas, alcornoques y todo tipo de arbustos; jaras, lentiscos, romeros&amp;hellip; Distingui&amp;oacute; perfectamente la alta Iglesia, la hospeder&amp;iacute;a y el patio, seguramente porticado del claustro, donde un esbelto cipr&amp;eacute;s apuntaba al cielo, los altos muros exteriores estaban horadados por unos peque&amp;ntilde;&amp;iacute;simos ventanucos que atravesaban los robustos muros, indicando la ubicaci&amp;oacute;n de las celdas de los frailes. Pens&amp;oacute; en ese instante, mientras contemplaba esta bella imagen, que el convento parec&amp;iacute;a m&amp;aacute;s bien una fortaleza, pero una fortaleza de fe, eso le agrad&amp;oacute; sobremanera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se detuvo un momento junto a una Cruz de piedra de base c&amp;uacute;bica que estaba a la derecha del viejo camino -a unos trescientos metros del convento-, mir&amp;oacute; a su alrededor y pens&amp;oacute; en las circunstancias que le hab&amp;iacute;an tra&amp;iacute;do hasta ese lugar&amp;hellip; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco antes de franquear por fin el umbral de la porter&amp;iacute;a, tras dejar a su acompa&amp;ntilde;ante atado en una especie de palo terminado en mu&amp;ntilde;&amp;oacute;n -que sobresal&amp;iacute;a del muro-, y exactamente cuando se dispon&amp;iacute;a a entrar, le sobresalt&amp;oacute; una voz que se dirig&amp;iacute;a a &amp;eacute;l; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;#61490;Paz y bien, Padre Francisco, la puerta est&amp;aacute; abierta, le est&amp;aacute;bamos esperando, pase-dijo el hermano portero. Al pasar la segunda y desvencijada puerta se encontr&amp;oacute; cara a cara con un fraile bajito que se identific&amp;oacute; como fray Buenaventura. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Paz y bien-dijo a su vez el padre Francisco-, puede llamar por amor de Dios al Padre Guardi&amp;aacute;n. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Padre Antonio de Villaviciosa lleg&amp;oacute; apresuradamente a la porter&amp;iacute;a y se present&amp;oacute;, haciendo lo propio el reci&amp;eacute;n llegado. Ambos ten&amp;iacute;an aproximadamente la misma edad -unos 30 a&amp;ntilde;os-, pero el Padre Francisco bastante m&amp;aacute;s alto y de tez m&amp;aacute;s oscura que su interlocutor. Comenzaron a charlar serenamente mientras paseaban por el delicioso claustro alcantarino, donde una peque&amp;ntilde;a fuente que estaba cerca del alto cipr&amp;eacute;s, dejaba o&amp;iacute;r su dulce y mon&amp;oacute;tona melod&amp;iacute;a. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Padre Francisco, estoy al corriente de casi todo lo relativo a su llegada-dijo el Padre Guardia-, pero&amp;hellip; a ver&amp;hellip; hermano, cual es la raz&amp;oacute;n &amp;uacute;ltima por la que ha solicitado a nuestra Comunidad venir a este sitio tan apartado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Desde muy joven quise venir a este convento, uno de los &amp;uacute;ltimos y grandes eremitorios que durante siglos ha habido en Sierra Morena, lo he tenido siempre como paradigma de vida religiosa apartada -dijo Francisco con su voz grave y seca-, estos muros me ayudar&amp;aacute;n a meditar y limar mis muchas faltas, deseo, si su persona y la Comunidad lo estiman necesario, ayudar a las humildes almas que pueblan esta Sierra a sentirse m&amp;aacute;s cerca de Nuestro Se&amp;ntilde;or, adem&amp;aacute;s los hermanos con los que me cri&amp;eacute; en mi pueblo me hablaban siempre muy bien de este lugar y sus gentes. En La Arruzafa -prosigui&amp;oacute;- las cosas se estaban poniendo muy complicadas, empezaban a considerarme lo que no soy, ya sabe&amp;hellip; seguro que tambi&amp;eacute;n estar&amp;aacute; al corriente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Muy bien, Padre Francisco, deme los papeles que le ha entregado el Padre Guardi&amp;aacute;n de La Arruzafa, as&amp;iacute; como la autorizaci&amp;oacute;n del Superior de la Comunidad -pronunci&amp;oacute; el Padre Antonio de Villaviciosa-. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tome-dijo el Padre Francisco, despu&amp;eacute;s de introducir la mano en su desgastado h&amp;aacute;bito. El Padre Guardi&amp;aacute;n del Convento de San Francisco del Monte tras romper el lacre y leer el documento que se le entregaba estuvo un buen rato en silencio, por fin, dirigi&amp;eacute;ndose al reci&amp;eacute;n llegado le comunic&amp;oacute;; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La Comunidad quiere que siga siendo maestro de novicios y por si no tiene bastante, quiere que sea nuestro Vicario conventual, adem&amp;aacute;s quiere que predique por las aldeas y pueblos de esta Sierra, seg&amp;uacute;n he interpretado de estas letras que me entrega -esto lo dijo mientras comenzaban la segunda vuelta al espacioso claustro construido de piedra cuarc&amp;iacute;tica y cuyos techos eran tan bajos que la cruz parroquial no pod&amp;iacute;a ir levantada. El Padre Francisco, en ese momento dio efusivas gracias a Dios por el favor recibido y el hermano Antonio de Villaviciosa lo condujo a su nueva celda que estaba al lado de la Iglesia y ca&amp;iacute;a al muro sur del convento, por el cual se colaba el discurrir del arroyo del Valle. Su inmediato superior lo emplaz&amp;oacute; a que fuese al refectorio una vez se instalarse con sus exiguas pertenencias, all&amp;iacute; lo presentar&amp;iacute;a a todos los frailes del convento e ir&amp;iacute;an despu&amp;eacute;s a rezar a la Iglesia por el nuevo Vicario conventual. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pas&amp;oacute; el Padre Solano unos a&amp;ntilde;os dedicados a recorrer todas las iglesias de la Sierra, predicando y dedicado a ser m&amp;eacute;dico de almas, pero sobre todo al trabajo y a la penitencia en su convento, siempre sumiso a todas las &amp;oacute;rdenes que se le daban en aquella Comunidad. Las penitencias las llevaba a cabo en una cueva pr&amp;oacute;xima al convento o trabajando en el peligroso acceso a la nueva Ermita, que con grand&amp;iacute;simo esfuerzo y sacrificio construy&amp;oacute; la Comunidad en lo m&amp;aacute;s alto del cerro pr&amp;oacute;ximo -llamado Alto de Jes&amp;uacute;s-, sorteando unos impresionantes y airosos precipicios, ora tallando escalones en la dura piedra, ora construyendo arcos de ladrillo con sus antepechos que salvaban grandes vanos apoyados en inmensos pe&amp;ntilde;ascos. La min&amp;uacute;scula y nueva ermita llevaba el nombre de Santa Mar&amp;iacute;a de los &amp;Aacute;ngeles, all&amp;iacute; el Padre Solano se retiraba a orar y meditar con bastante frecuencia, rodeado de una naturaleza privilegiada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ocurri&amp;oacute; que por aquellos a&amp;ntilde;os -1583- la Peste Negra asol&amp;oacute; aquel Reino, castigando con gran virulencia a la Villa de Montoro, all&amp;iacute; donde tantas veces hab&amp;iacute;a ido a predicar nuestro fraile. Los setecientos vecinos de esta Villa abrazada por el Guadalquivir, no sab&amp;iacute;an qu&amp;eacute; hacer con sus enfermos moribundos, no quer&amp;iacute;an contagiarse y los hab&amp;iacute;an hacinado en una peque&amp;ntilde;a ermita, la ermita de San Sebasti&amp;aacute;n, a las afueras del pueblo, no quer&amp;iacute;an ni tocarlos, llegando algunos d&amp;iacute;as a morir hasta una decena de lugare&amp;ntilde;os. Francisco consciente del gran problema solicit&amp;oacute; licencia a su Guardi&amp;aacute;n para ir a servir &amp;aacute; los pobres apestados en las necesidades de sus almas y cuer&amp;not;pos, junto con el hermano portero -que tambi&amp;eacute;n se ofreci&amp;oacute;. Ambos quisieron ir a esa poblaci&amp;oacute;n para intentar paliar en la medida de lo posible la fatal epidemia, sobre todo quer&amp;iacute;an ayudar a bien morir y suministrar los sacramentos a esos desgraciados, siempre con grave riesgo de contagio hacia sus personas. Lleg&amp;oacute; la autorizaci&amp;oacute;n tan esperada y los dos franciscanos partieron deseosos de hacer el bien en nombre de Nuestro Se&amp;ntilde;or Jesucristo en aquella cercana y castigada poblaci&amp;oacute;n. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Villa de Montoro, a la cual el Padre Solano hab&amp;iacute;a ido en varias ocasiones a predicar, se encontraba en lo m&amp;aacute;s alto de un gran meandro que dominaba el R&amp;iacute;o Guadalquivir. Sus antiguos habitantes hab&amp;iacute;an sabido aprovechar esta privilegiada situaci&amp;oacute;n y todav&amp;iacute;a eran visibles las fuertes murallas que rodeaban la poblaci&amp;oacute;n con sus dos castillos en ruinas en ambos extremos. En la parte m&amp;aacute;s estrecha del R&amp;iacute;o, bajando por una calle que llamaban &amp;ldquo; laera Santiago&amp;rdquo;, los montore&amp;ntilde;os con ayuda de todas las poblaciones aleda&amp;ntilde;as hab&amp;iacute;an construido hac&amp;iacute;a pocas d&amp;eacute;cadas un enorme y majestuoso puente de piedra molinaza -prodigio de ingenier&amp;iacute;a-, poniendo en comunicaci&amp;oacute;n la campi&amp;ntilde;a con la Sierra Morena. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los lugare&amp;ntilde;os conoc&amp;iacute;an y estimaban bien a los franciscanos, ven&amp;iacute;an en numerosas y se&amp;ntilde;aladas ocasiones -especialmente en Semana Santa donde hab&amp;iacute;an promovido una cofrad&amp;iacute;a que rend&amp;iacute;a culto a la Santa Cruz-, fue por lo que se alegraron de contar con ellos en esos momentos tan graves por los que atravesaban, m&amp;aacute;s a&amp;uacute;n cuando le preced&amp;iacute;a al Padre Solano su fama de santidad. Lo primero que hizo nuestro personaje fue dirigirse a la ermita de San Sebasti&amp;aacute;n para valorar la situaci&amp;oacute;n, en el camino ya hab&amp;iacute;a visto se&amp;ntilde;aladas algunas casas con una enorme cruz pintada en la puerta, se&amp;ntilde;al inequ&amp;iacute;voca de que uno de sus moradores o estaba enfermo o hab&amp;iacute;a muerto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al pisar en el interior de la ermita-hospital pudieron ver como los enfermos se hacinaban con sus camastros por todo el recinto sagrado, algunos en el suelo y otros directamente apoyados en la pared, los alaridos de dolor y el olor nauseabundo a putrefacci&amp;oacute;n que exhalaban las pupas o landres hac&amp;iacute;a totalmente irrespirable el ambiente. Nada m&amp;aacute;s entrar algunos enfermos se postraron a los pies de los franciscanos para que les administraran la extremaunci&amp;oacute;n. Aquel mismo d&amp;iacute;a y con sus propias manos dieron sepultura a tres de estos desgraciados enfermos en una fosa com&amp;uacute;n, que improvisadamente practicaron en un contiguo, alto y ventilado cerro, luego cubrieron todo de cal viva. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La prueba m&amp;aacute;s dura que tuvo que soporta el Padre Solano fue la perdida inestimable de su fiel compa&amp;ntilde;ero Buenaventura N&amp;uacute;&amp;ntilde;ez, tras el fatal contagio tuvo que darle sepultura con sus propias manos a los pies de una hermosa imagen de la Virgen de las Angustias, que se encontraba presidiendo el altar mayor de la ermita convertida circunstancialmente en hospital. Esta prueba -seg&amp;uacute;n &amp;eacute;l- fue incluso m&amp;aacute;s severa que su propio contagio, pues padeci&amp;oacute; poco despu&amp;eacute;s una perniciosa landre en el cuello que le provoc&amp;oacute; unas fiebres alt&amp;iacute;simas de las que san&amp;oacute; milagrosamente; mimado y cuidado por los montore&amp;ntilde;os profundamente agradecidos. La peste fue remitiendo en aquella Villa, volviendo el Padre Solano a Adamuz en donde restableci&amp;oacute; poco a poco su maltrecha salud. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El a&amp;ntilde;o del Se&amp;ntilde;or de 1587 dej&amp;oacute; definitivamente su tan amado convento de San Francisco del Monte por imperativo de su Comunidad, por aquellos d&amp;iacute;as ya le rondaba en la cabeza una idea fija; marchar a pa&amp;iacute;ses lejanos a expandir el Evangelio y as&amp;iacute; poder salvar a muchas almas m&amp;aacute;s; se despidi&amp;oacute; de sus compa&amp;ntilde;eros y se march&amp;oacute;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin su pensamiento se hizo realidad el 28 de febrero de 1589; nuestro se&amp;ntilde;or Rey Felipe II le concedi&amp;oacute; autorizaci&amp;oacute;n para marchar al Nuevo Mundo, puso rumbo a la inmensa y lejana Am&amp;eacute;rica en la Nao &amp;ldquo;La Santa Catalina&amp;rdquo;. Un hombre bueno se alegaba definitivamente de estas Sierras en un viaje muy peligro y de dudoso retorno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Padre Solano miraba en popa con ojos vidriosos como se mezclaba el dulce Guadalquivir con las espumosas y azules aguas del mar, alz&amp;oacute; la vista y vio por &amp;uacute;ltima vez la suave y oscura l&amp;iacute;nea quebrada que formaba Sierra Morena al alzarse sobre la costa, mientras los marinero no dejaban de trajinar entre jarcias y velas. &amp;Eacute;l se dirig&amp;iacute;a al Nuevo Mundo; su vieja patria se alejaba, pronto se disipar&amp;iacute;a en la bruma oce&amp;aacute;nica. Le esperaban tierras desconocidas y muchos hombres que salvar; si Dios quer&amp;iacute;a&amp;hellip; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;</description>
      <pubDate>Wed, 14 Jul 2010 12:02:48 +0200</pubDate>
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    </item>
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      <title>Re: San Francisco Solano en Montoro. [Por PacoA]</title>
      <link>http://blog.centauromontoro.com/modules/newbb/viewtopic.php?topic_id=150&amp;forum=7</link>
      <description>Personajes:: San Francisco Solano en Montoro.&lt;br /&gt;
&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;em&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Todo&amp;nbsp;&amp;nbsp;centenario o conmemoraci&amp;oacute;n&amp;nbsp; de un personaje singular &amp;nbsp;&lt;strong&gt;&lt;u&gt;concluye&lt;/u&gt;&lt;/strong&gt; generalmente en el mismo&amp;nbsp; momento en que se produce la coincidencia de fecha &amp;nbsp;en el nacimiento o muerte de ese personaje,&amp;nbsp;teniendo todo&amp;nbsp;el a&amp;ntilde;o anterior&amp;nbsp;para hacer&amp;nbsp;&amp;nbsp; las celebraciones que se estimen oportunas en reconocimiento a su obra, seg&amp;uacute;n la importancia que se le quiera dar a esa celebraci&amp;oacute;n por las autoridades u organismos implicados. En&amp;nbsp;el caso por ejemplo del montillano &amp;nbsp;San Francisco Solano el 14 de Julio de 2010 se cumple el 400 aniversario de&amp;nbsp;su muerte&amp;nbsp; -ver&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;solanojubileomontilla.blogspot.com -&amp;nbsp;, m&amp;aacute;s conocido en Montoro como el &amp;quot;EL SANTO&amp;quot;, siendo hoy precisamente el &amp;uacute;ltimo d&amp;iacute;a del a&amp;ntilde;o Jubilar y clausura de todos los actos que se han organizado&amp;nbsp;en la ciudad hermana de Montilla en recuerdo de este personaje irrepetible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por todo lo anterior quiero sumarme a esta clausura con este peque&amp;ntilde;o relato que present&amp;eacute; en el concurso de relato corto de Sierra Morena cordobesa 2010, en reconocimento a la labor que hizo San Francisco Solano en Montoro.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pueden leerlo tambi&amp;eacute;n en el libro editado por la Asociaci&amp;oacute;n para el Desarrollo Rural de Sierra Morena Cordobesa, llamado Relatos de Sierra Morena Cordobesa, un lugar para vivir, sentir contar y narrar. P&amp;aacute;gina 37.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;u&gt;San Francisco del Monte y el Padre Solano.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/u&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;nbsp;El Padre Francisco Solano se levant&amp;oacute; como siempre muy temprano, antes del alba. Se coloc&amp;oacute; su grueso h&amp;aacute;bito talar de color marr&amp;oacute;n, enjug&amp;oacute; su oscuro rostro demacrado por las continuas penitencias, se calz&amp;oacute; sus humildes sandalias de esparto y anud&amp;oacute; la &amp;aacute;spera cuerda a su cintura. En ese instante el silencio imperante se rompi&amp;oacute; de s&amp;uacute;bito al sonar la campana que llamaba a maitines en el convento de La Arruzafa, muy cerca de la ciudad de C&amp;oacute;rdoba y al p&amp;iacute;e de su Sierra Morena. El Padre Francisco cogi&amp;oacute; r&amp;aacute;pidamente la carta que hab&amp;iacute;a recibido el d&amp;iacute;a anterior -que estaba encima de la austera mesilla de pino- y sali&amp;oacute; de su celda.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Mientras se dirig&amp;iacute;a a la Iglesia del Convento, los j&amp;oacute;venes novicios cruzaban miradas con su maestro, eran sabedores de que una vez dentro y empezada la liturgia, el Padre Francisco se pondr&amp;iacute;a como siempre detr&amp;aacute;s de ellos para espiar sus movimientos sin posibilidad de ser visto, as&amp;iacute; los amonestar&amp;iacute;a si llegase el caso; ser&amp;iacute;a posiblemente la &amp;uacute;ltima vez que iban a verlo. El maestro de novicios se coloc&amp;oacute; en el lugar de costumbre, una vez terminado el rezo, cuando todos se encaminaban al refectorio, fray Pedro de Villanueva del Rey -el portero- se acerc&amp;oacute; al Padre Francisco, con voz entrecortada por la emoci&amp;oacute;n de la pronta marcha del maestro, le dijo;&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; -Hermano, ya tiene preparado el jumento en la cuadra, en el ser&amp;oacute;n lleva todo lo necesario para el camino; el cayado, el catrecillo, el rabel y algunas viandas como me dej&amp;oacute; indicado anoche. Nuestro Padre Guardi&amp;aacute;n me acaba de dar estos papeles para usted, t&amp;oacute;melos, son para el Padre Guardi&amp;aacute;n del Convento del Monte, d&amp;eacute;selos en cuanto llegue, se llama Antonio de Villaviciosa. Mucha suerte hermano, vaya usted con Dios.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Gracias hermano -dijo cort&amp;eacute;smente el Padre Francisco&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Poco despu&amp;eacute;s, el Padre Francisco se dirigi&amp;oacute; a las caballerizas de su ya ex-convento. Al entrar cogi&amp;oacute; el ronzal que estaba colgado de una argolla -conforme se entra a mano derecha como era costumbre- e inmediatamente se dirigi&amp;oacute; al animal que le acompa&amp;ntilde;ar&amp;iacute;a. Al salir apag&amp;oacute; el candil que colgaba de una viga baja, lo dej&amp;oacute; humeante tras &amp;eacute;l. Hombre y animal se conoc&amp;iacute;an bien, hab&amp;iacute;a recorrido muchas leguas para ir a predicar por las aldeas y pueblos desperdigados por la Sierra pr&amp;oacute;xima; desde Hornachuelos a Montoro, pasando por El Bodonal de Espiel, Obejo o Villaharta se conoc&amp;iacute;an casi todos los caminos y sus hermosos paisajes.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; El alba lleg&amp;oacute; cuando sal&amp;iacute;an por el port&amp;oacute;n de las tapias de La Arruzafa, justo antes de que el espacio se empapara de luz en aquel d&amp;iacute;a de finales de marzo de 1581. La luz comenzaba poco a poco a fijar las faldas de la Sierra; aquella iba a ser sin duda una clara, fresca y radiante ma&amp;ntilde;ana de primavera. En los m&amp;aacute;rgenes del camino -que los lugare&amp;ntilde;os llamaban de la Plata, porque por &amp;eacute;l pasaban los copiosos y escoltados cargamentos de metales preciosos procedentes de Am&amp;eacute;rica-, los p&amp;aacute;jaros comenzaban a animar el d&amp;iacute;a con sus a&amp;uacute;n t&amp;iacute;midos movimientos y cantos. Ya se o&amp;iacute;a rodar el canto del gallo de cortijo en cortijo cuando los campesinos se afanaban -ufanos de la presencia del fraile-en sus trabajos en los huertos aleda&amp;ntilde;os al Gran R&amp;iacute;o. Por el transitado camino, nada m&amp;aacute;s salir, les sobrepasaron unos alegres arrieros cargados de le&amp;ntilde;a y unos tipos extra&amp;ntilde;os, que el Padre Solano pens&amp;oacute; que eran en el mejor de los casos comerciantes y el peor, buscavidas que sal&amp;iacute;an de la ciudad de la Mezquita rumbo a la Corte.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; El franciscano y su jumento encaminaban sus pasos aguas arriba del Guadalquivir; ten&amp;iacute;an por delante todav&amp;iacute;a un viaje de algo menos de cuatro leguas. Las primeras rampas les acercar&amp;iacute;an a la hospitalaria Villa de Adamuz, para m&amp;aacute;s tarde desviarse a la izquierda en la calle Mesones, y dejar atr&amp;aacute;s la renacentista Iglesia de San Andr&amp;eacute;s. Para entonces el astro rey, ser&amp;iacute;a el due&amp;ntilde;o de todo el Reino de C&amp;oacute;rdoba y ellos estar&amp;iacute;an llegando al Convento de San Francisco del Monte.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Estaba mediada la hora sexta, cuando nuestro personaje serpenteaba el &amp;uacute;ltimo repecho. No pudo ver hasta &amp;uacute;ltimo momento el gran edificio de su nuevo convento -justo antes de tenerlo muy cerca-, pues estaba situado en un rellano poco m&amp;aacute;s abajo de la cuesta que acababa de coronar. El lugar era de lo m&amp;aacute;s delicioso y apartado que pueda imaginarse, estaba al borde de un fuerte desnivel que ca&amp;iacute;a al margen izquierdo de un arroyo que conformaba un peque&amp;ntilde;o, profundo y cerrado valle. El antiguo convento con capacidad para unos veinte frailes, estaba junto a dos impresionantes y altos cerros de piedra cubiertos de una vegetaci&amp;oacute;n exuberante, por todas partes hab&amp;iacute;a encinas, alcornoques y todo tipo de arbustos; jaras, lentiscos, romeros&amp;hellip; Distingui&amp;oacute; perfectamente la alta Iglesia, la hospeder&amp;iacute;a y el patio, seguramente porticado del claustro, donde un esbelto cipr&amp;eacute;s apuntaba al cielo, los altos muros exteriores estaban horadados por unos peque&amp;ntilde;&amp;iacute;simos ventanucos que atravesaban los robustos muros, indicando la ubicaci&amp;oacute;n de las celdas de los frailes. Pens&amp;oacute; en ese instante, mientras contemplaba esta bella imagen, que el convento parec&amp;iacute;a m&amp;aacute;s bien una fortaleza, pero una fortaleza de fe, eso le agrad&amp;oacute; sobremanera.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Se detuvo un momento junto a una Cruz de piedra de base c&amp;uacute;bica que estaba a la derecha del viejo camino -a unos trescientos metros del convento-, mir&amp;oacute; a su alrededor y pens&amp;oacute; en las circunstancias que le hab&amp;iacute;an tra&amp;iacute;do hasta ese lugar&amp;hellip;&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Poco antes de franquear por fin el umbral de la porter&amp;iacute;a, tras dejar a su acompa&amp;ntilde;ante atado en una especie de palo terminado en mu&amp;ntilde;&amp;oacute;n -que sobresal&amp;iacute;a del muro-, y exactamente cuando se dispon&amp;iacute;a a entrar, le sobresalt&amp;oacute; una voz que se dirig&amp;iacute;a a &amp;eacute;l;&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;#61490;Paz y bien, Padre Francisco, la puerta est&amp;aacute; abierta, le est&amp;aacute;bamos esperando, pase-dijo el hermano portero. Al pasar la segunda y desvencijada puerta se encontr&amp;oacute; cara a cara con un fraile bajito que se identific&amp;oacute; como fray Buenaventura. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Paz y bien-dijo a su vez el padre Francisco-, puede llamar por amor de Dios al Padre Guardi&amp;aacute;n.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; El Padre Antonio de Villaviciosa lleg&amp;oacute; apresuradamente a la porter&amp;iacute;a y se present&amp;oacute;, haciendo lo propio el reci&amp;eacute;n llegado. Ambos ten&amp;iacute;an aproximadamente la misma edad -unos 30 a&amp;ntilde;os-, pero el Padre Francisco bastante m&amp;aacute;s alto y de tez m&amp;aacute;s oscura que su interlocutor. Comenzaron a charlar serenamente mientras paseaban por el delicioso claustro alcantarino, donde una peque&amp;ntilde;a fuente que estaba cerca del alto cipr&amp;eacute;s, dejaba o&amp;iacute;r su dulce y mon&amp;oacute;tona melod&amp;iacute;a.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Padre Francisco, estoy al corriente de casi todo lo relativo a su llegada-dijo el Padre Guardia-, pero&amp;hellip; a ver&amp;hellip; hermano, cual es la raz&amp;oacute;n &amp;uacute;ltima por la que ha solicitado a nuestra Comunidad venir a este sitio tan apartado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Desde muy joven quise venir a este convento, uno de los &amp;uacute;ltimos y grandes eremitorios que durante siglos ha habido en Sierra Morena, lo he tenido siempre como paradigma de vida religiosa apartada -dijo Francisco con su voz grave y seca-, estos muros me ayudar&amp;aacute;n a meditar y limar mis muchas faltas, deseo, si su persona y la Comunidad lo estiman necesario, ayudar a las humildes almas que pueblan esta Sierra a sentirse m&amp;aacute;s cerca de Nuestro Se&amp;ntilde;or, adem&amp;aacute;s los hermanos con los que me cri&amp;eacute; en mi pueblo me hablaban siempre muy bien de este lugar y sus gentes. En La Arruzafa -prosigui&amp;oacute;- las cosas se estaban poniendo muy complicadas, empezaban a considerarme lo que no soy, ya sabe&amp;hellip; seguro que tambi&amp;eacute;n estar&amp;aacute; al corriente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Muy bien, Padre Francisco, deme los papeles que le ha entregado el Padre Guardi&amp;aacute;n de La Arruzafa, as&amp;iacute; como la autorizaci&amp;oacute;n del Superior de la Comunidad -pronunci&amp;oacute; el Padre Antonio de Villaviciosa-. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tome-dijo el Padre Francisco, despu&amp;eacute;s de introducir la mano en su desgastado h&amp;aacute;bito. El Padre Guardi&amp;aacute;n del Convento de San Francisco del Monte tras romper el lacre y leer el documento que se le entregaba estuvo un buen rato en silencio, por fin, dirigi&amp;eacute;ndose al reci&amp;eacute;n llegado le comunic&amp;oacute;; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La Comunidad quiere que siga siendo maestro de novicios y por si no tiene bastante, quiere que sea nuestro Vicario conventual, adem&amp;aacute;s quiere que predique por las aldeas y pueblos de esta Sierra, seg&amp;uacute;n he interpretado de estas letras que me entrega&amp;nbsp;-esto lo dijo mientras comenzaban la segunda vuelta al espacioso claustro construido de piedra cuarc&amp;iacute;tica y cuyos techos eran tan bajos que la cruz parroquial no pod&amp;iacute;a ir levantada. El Padre Francisco, en ese momento dio efusivas gracias a Dios por el favor recibido y el hermano Antonio de Villaviciosa lo condujo a su nueva celda que estaba al lado de la Iglesia y ca&amp;iacute;a al muro sur del convento, por el cual se colaba el discurrir del arroyo del Valle. Su inmediato superior lo emplaz&amp;oacute; a que fuese al refectorio una vez se instalarse con sus exiguas pertenencias, all&amp;iacute; lo presentar&amp;iacute;a a todos los frailes del convento e ir&amp;iacute;an despu&amp;eacute;s a rezar a la Iglesia por el nuevo Vicario conventual.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Pas&amp;oacute; el Padre Solano unos a&amp;ntilde;os dedicados a recorrer todas las iglesias de la Sierra, predicando y dedicado a ser m&amp;eacute;dico de almas, pero sobre todo al trabajo y a la penitencia en su convento, siempre sumiso a todas las &amp;oacute;rdenes que se le daban en aquella Comunidad. Las penitencias las llevaba a cabo en una cueva pr&amp;oacute;xima al convento o trabajando en el peligroso acceso a la nueva Ermita, que con grand&amp;iacute;simo esfuerzo y sacrificio construy&amp;oacute; la Comunidad en lo m&amp;aacute;s alto del cerro pr&amp;oacute;ximo -llamado Alto de Jes&amp;uacute;s-, sorteando unos impresionantes y airosos precipicios, ora tallando escalones en la dura piedra, ora construyendo arcos de ladrillo con sus antepechos que salvaban grandes vanos apoyados en inmensos pe&amp;ntilde;ascos. La min&amp;uacute;scula y nueva ermita llevaba el nombre de Santa Mar&amp;iacute;a de los &amp;Aacute;ngeles, all&amp;iacute; el Padre Solano se retiraba a orar y meditar con bastante frecuencia, rodeado de una naturaleza privilegiada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Ocurri&amp;oacute; que por aquellos a&amp;ntilde;os -1583- la Peste Negra asol&amp;oacute; aquel Reino, castigando con gran virulencia a la Villa de Montoro, all&amp;iacute; donde tantas veces hab&amp;iacute;a ido a predicar nuestro fraile. Los setecientos vecinos de esta Villa abrazada por el Guadalquivir, no sab&amp;iacute;an qu&amp;eacute; hacer con sus enfermos moribundos, no quer&amp;iacute;an contagiarse y los hab&amp;iacute;an hacinado en una peque&amp;ntilde;a ermita, la ermita de San Sebasti&amp;aacute;n, a las afueras del pueblo, no quer&amp;iacute;an ni tocarlos, llegando algunos d&amp;iacute;as a morir hasta una decena de lugare&amp;ntilde;os. Francisco consciente del gran problema solicit&amp;oacute; licencia a su Guardi&amp;aacute;n para ir a servir &amp;aacute; los pobres apestados en las necesidades de sus almas y cuer&amp;not;pos, junto con el hermano portero -que tambi&amp;eacute;n se ofreci&amp;oacute;. Ambos quisieron ir a esa poblaci&amp;oacute;n para intentar paliar en la medida de lo posible la fatal epidemia, sobre todo quer&amp;iacute;an ayudar a bien morir y suministrar los sacramentos a esos desgraciados, siempre con grave riesgo de contagio hacia sus personas. Lleg&amp;oacute; la autorizaci&amp;oacute;n tan esperada y los dos franciscanos partieron deseosos de hacer el bien en nombre de Nuestro Se&amp;ntilde;or Jesucristo en aquella cercana y castigada poblaci&amp;oacute;n.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La Villa de Montoro, a la cual el Padre Solano hab&amp;iacute;a ido en varias ocasiones a predicar, se encontraba en lo m&amp;aacute;s alto de un gran meandro que dominaba el R&amp;iacute;o Guadalquivir. Sus antiguos habitantes hab&amp;iacute;an sabido aprovechar esta privilegiada situaci&amp;oacute;n y todav&amp;iacute;a eran visibles las fuertes murallas que rodeaban la poblaci&amp;oacute;n con sus dos castillos en ruinas en ambos extremos. En la parte m&amp;aacute;s estrecha del R&amp;iacute;o, bajando por una calle que llamaban &amp;ldquo; laera Santiago&amp;rdquo;, los montore&amp;ntilde;os con ayuda de todas las poblaciones aleda&amp;ntilde;as hab&amp;iacute;an construido hac&amp;iacute;a pocas d&amp;eacute;cadas un enorme y majestuoso puente de piedra molinaza -prodigio de ingenier&amp;iacute;a-, poniendo en comunicaci&amp;oacute;n la campi&amp;ntilde;a con la Sierra Morena. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Los lugare&amp;ntilde;os conoc&amp;iacute;an y estimaban bien a los franciscanos, ven&amp;iacute;an en numerosas y se&amp;ntilde;aladas ocasiones -especialmente en Semana Santa donde hab&amp;iacute;an promovido una cofrad&amp;iacute;a que rend&amp;iacute;a culto a la Santa Cruz-, fue por lo que se alegraron de contar con ellos en esos momentos tan graves por los que atravesaban, m&amp;aacute;s a&amp;uacute;n cuando le preced&amp;iacute;a al Padre Solano su fama de santidad. Lo primero que hizo nuestro personaje fue dirigirse a la ermita de San Sebasti&amp;aacute;n para valorar la situaci&amp;oacute;n, en el camino ya hab&amp;iacute;a visto se&amp;ntilde;aladas algunas casas con una enorme cruz pintada en la puerta, se&amp;ntilde;al inequ&amp;iacute;voca de que uno de sus moradores o estaba enfermo o hab&amp;iacute;a muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Al pisar en el interior de la ermita-hospital pudieron ver como los enfermos se hacinaban con sus camastros por todo el recinto sagrado, algunos en el suelo y otros directamente apoyados en la pared, los alaridos de dolor y el olor nauseabundo a putrefacci&amp;oacute;n que exhalaban las pupas o landres hac&amp;iacute;a totalmente irrespirable el ambiente. Nada m&amp;aacute;s entrar algunos enfermos se postraron a los pies de los franciscanos para que les administraran la extremaunci&amp;oacute;n. Aquel mismo d&amp;iacute;a y con sus propias manos dieron sepultura a tres de estos desgraciados enfermos en una fosa com&amp;uacute;n, que improvisadamente practicaron en un contiguo, alto y ventilado cerro, luego cubrieron todo de cal viva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La prueba m&amp;aacute;s dura que tuvo que soporta el Padre Solano fue la perdida inestimable de su fiel compa&amp;ntilde;ero Buenaventura N&amp;uacute;&amp;ntilde;ez, tras el fatal contagio tuvo que darle sepultura con sus propias manos a los pies de una hermosa imagen de la Virgen de las Angustias, que se encontraba presidiendo el altar mayor de la ermita convertida circunstancialmente en hospital. Esta prueba -seg&amp;uacute;n &amp;eacute;l- fue incluso m&amp;aacute;s severa que su propio contagio, pues padeci&amp;oacute; poco despu&amp;eacute;s una perniciosa landre en el cuello que le provoc&amp;oacute; unas fiebres alt&amp;iacute;simas de las que san&amp;oacute; milagrosamente; mimado y cuidado por los montore&amp;ntilde;os profundamente agradecidos. La peste fue remitiendo en aquella Villa, volviendo el Padre Solano a Adamuz en donde restableci&amp;oacute; poco a poco su maltrecha salud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; El a&amp;ntilde;o del Se&amp;ntilde;or de 1587 dej&amp;oacute; definitivamente su tan amado convento de San Francisco del Monte por imperativo de su Comunidad, por aquellos d&amp;iacute;as ya le rondaba en la cabeza una idea fija; marchar a pa&amp;iacute;ses lejanos a expandir el Evangelio y as&amp;iacute; poder salvar a muchas almas m&amp;aacute;s; se despidi&amp;oacute; de sus compa&amp;ntilde;eros y se march&amp;oacute;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Por fin su pensamiento se hizo realidad el 28 de febrero de 1589; nuestro se&amp;ntilde;or Rey Felipe II le concedi&amp;oacute; autorizaci&amp;oacute;n para marchar al Nuevo Mundo, puso rumbo a la inmensa y lejana Am&amp;eacute;rica en la Nao &amp;ldquo;La Santa Catalina&amp;rdquo;. Un hombre bueno se alegaba definitivamente de estas Sierras en un viaje muy peligro y de dudoso retorno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; El Padre Solano miraba en popa con ojos vidriosos como se mezclaba el dulce Guadalquivir con las espumosas y azules aguas del mar, alz&amp;oacute; la vista y vio por &amp;uacute;ltima vez la suave y oscura l&amp;iacute;nea quebrada que formaba Sierra Morena al alzarse sobre la costa, mientras los marinero no dejaban de trajinar entre jarcias y velas. &amp;Eacute;l se dirig&amp;iacute;a al Nuevo Mundo; su vieja patria se alejaba, pronto se disipar&amp;iacute;a en la bruma oce&amp;aacute;nica. Le esperaban tierras desconocidas y muchos hombres que salvar; si Dios quer&amp;iacute;a&amp;hellip; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;</description>
      <pubDate>Wed, 14 Jul 2010 11:52:16 +0200</pubDate>
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      <title>Publicado los relatos del &quot;II Concurso Sierra Morena Cordobesa&quot; [Por saxotenor]</title>
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      <description>Literatura:: Publicado los relatos del &quot;II Concurso Sierra Morena Cordobesa&quot;&lt;br /&gt;
Hola, ya est&amp;aacute; publicado el libro que recoge&amp;nbsp; 11 relatos participantes en el II Concurso de Relato Corto de Sierra Morena Cordobesa. Entre los 11 est&amp;aacute;n los dos ganadores &amp;quot;El infierno son los otros&amp;quot; y &amp;quot;L&amp;aacute;grimas de aceite&amp;quot;.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Destacar que entre estos 11 hay varios escritos por autores montore&amp;ntilde;os como Rosario Lara o Francisco Aguilar y que son relatos que versan de muy distinta tem&amp;aacute;ticas pero ambientados en la comarca de la Sierra Morena Cordobesa, entre los cuales, hay muchos ambientados enMontoro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este libro se va a repartir por los ayuntamientos, bibliotecas, alojamientos tur&amp;iacute;sticos (como libros de mesita), institutos de ense&amp;ntilde;anza, Administraciones p&amp;uacute;blicas,e tc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si algui&amp;eacute;n est&amp;aacute; interesado en tenerlo, s&amp;oacute;lo ten&amp;eacute;is que mandar un e-mail a la siguiente direcci&amp;oacute;n indicando los datos de direcci&amp;oacute;n postal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;mailto:nicasio@sierramorena.org&quot;&gt;nicasio@sierramorena.org&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saludos</description>
      <pubDate>Tue, 29 Jun 2010 08:23:09 +0200</pubDate>
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      <title>Re: antonio rodríguez luna [Por pepe]</title>
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      <description>Personajes:: antonio rodríguez luna&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;javascript:void(0);/*1277467262256*/&quot;&gt;&lt;img width=&quot;600&quot; height=&quot;543&quot; src=&quot;http://blog.centauromontoro.com/uploads/fckeditor/Inauguración Museo Rodríguez Luna 1982.jpg&quot; alt=&quot;Inauguración Museo Rodríguez Luna (1982)&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inauguraci&amp;oacute;n del Museo del Pintor Rodr&amp;iacute;guez Luna en Montoro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img width=&quot;600&quot; height=&quot;425&quot; src=&quot;http://blog.centauromontoro.com/uploads/fckeditor/Proyectando el museo de izquierda  a derecha Daniel Rodriguez (Arquitecto), Antonio Rodriguez Luna (Pintor) y Manuel Aguilar (Abogado) en 1982.jpg&quot; alt=&quot;Proyectando el museo de izquierda  a derecha Daniel Rodriguez (Arquitecto), Antonio Rodriguez Luna (Pintor) y Manuel Aguilar (Abogado) en 1982.jpg&quot; /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Proyectando el museo. De izquierda  a derecha Daniel Rodriguez (Arquitecto), Antonio Rodriguez Luna (Pintor) y Manuel Aguilar (Abogado) en 1982&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img width=&quot;600&quot; height=&quot;446&quot; src=&quot;http://blog.centauromontoro.com/uploads/fckeditor/Rodriguez Luna en casa en 1981.jpg&quot; alt=&quot;Antonio Rodriguez Luna con Manuel Aguilar Benitez&quot; /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antonio Rodriguez Luna con Manuel Aguilar Benitez</description>
      <pubDate>Fri, 25 Jun 2010 12:04:55 +0200</pubDate>
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      <title>100 años de un montoreño universal. [Por PacoA]</title>
      <link>http://blog.centauromontoro.com/modules/newbb/viewtopic.php?topic_id=812&amp;forum=7</link>
      <description>Personajes:: 100 años de un montoreño universal.&lt;br /&gt;
&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Hoy, 22 de junio de 2010 se cumplen 100 a&amp;ntilde;os del nacimiento de nuestro montore&amp;ntilde;o y pintor m&amp;aacute;s Universal; Don Antonio Rodr&amp;iacute;guez Luna.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Me siento totalmente decepcionado del triste eco que ha tenido en nuestra ciudad esta efem&amp;eacute;rides, una&amp;nbsp;rid&amp;iacute;cula pancarta a destiempo alusiva no es de recibo, m&amp;aacute;s a&amp;uacute;n siendo hijo de la persona que en gran medida quiso recuperar y reconciliar la figura de Don Antonio para con su pueblo natal; me refiero a Manuel Aguilar Ben&amp;iacute;tez, que incluso investig&amp;oacute; y fijo la calle Concepci&amp;oacute;n como lugar de nacimiento de nuestro insigne pintor, encontrando el documento que as&amp;iacute; lo corroboraba, siendo adem&amp;aacute;s&amp;nbsp;uno de&amp;nbsp;los&amp;nbsp;art&amp;iacute;fices de que don Antonio donara su biblioteca y algunos de sus &amp;uacute;ltimos cuadros a la ciudad de Montoro.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Pude escuchar en mi casa, de boca del propio don Antonio como recordaba sus primeros dibujos realizados en la acera incierta de su casa (no la sab&amp;iacute;a localizar con exactitud),&amp;nbsp;explicaba como&amp;nbsp;utilizaba unos r&amp;uacute;sticos carboncillos procedentes de su humilde hogar y como esbozaba sus primeros y ef&amp;iacute;meros dibujos, precursores de aquellos otros repartidos por medio mundo. Recuerdo la gran ilusi&amp;oacute;n con que don Antonio, su hijo Daniel y mi propio padre charlaban&amp;nbsp;refiri&amp;eacute;ndose a&amp;nbsp;un joven y receptivo concejal de cultura para adaptar la ermita de San Jacinto a museo. Mi mente infantil de apenas diez a&amp;ntilde;os, recuerda a un anciano bonach&amp;oacute;n, educado y de acento extra&amp;ntilde;o, pero muy ilusionado con uno de sus &amp;uacute;ltimos proyectos; la donaci&amp;oacute;n a su pueblo en forma de museo proyectado por su hijo Daniel de parte de su obra, as&amp;iacute; como la custodia por parte de Ayuntamiento de Montoro de su important&amp;iacute;sima y actualmente polvorienta y olvidada biblioteca, con el &amp;uacute;nico y loable fin de exponerla al p&amp;uacute;blico y a los estudios que quisieran acceder a ella.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Sin duda don Antonio naci&amp;oacute;, vivi&amp;oacute; y muri&amp;oacute; siendo un idealista. Hago m&amp;iacute;a la frase: &amp;ldquo; &amp;iexcl;ay de aquellos pueblos que no saben rendir el debido homenaje a sus hombres m&amp;aacute;s ilustres!&amp;rdquo;.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Sirvan estas l&amp;iacute;neas como homenaje personal a la figura de don Antonio y a las personas que hicieron posible que hoy podamos disfrutar al menos de un museo dedicado a su memoria.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fdo. Francisco Jos&amp;eacute; Aguilar P&amp;eacute;rez. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;</description>
      <pubDate>Tue, 22 Jun 2010 19:37:14 +0200</pubDate>
      <guid>http://blog.centauromontoro.com/modules/newbb/viewtopic.php?topic_id=812&amp;forum=7</guid>
    </item>
        <item>
      <title>Re: Empresarios Montoreños pretenden embargar la taquilla de &quot;La Mula&quot; [Por saxotenor]</title>
      <link>http://blog.centauromontoro.com/modules/newbb/viewtopic.php?topic_id=811&amp;forum=13</link>
      <description>Prensa:: Empresarios Montoreños pretenden embargar la taquilla de &quot;La Mula&quot;&lt;br /&gt;
El Ayuntamiento de Montoro apoyar&amp;aacute; a los afectados por la deuda que Gheko Film Sur, una de las productoras de la pel&amp;iacute;cula La Mula, mantiene con ellos, que supera los 150.000 euros. A los mencionados ayer en la noticia que adelant&amp;oacute; este peri&amp;oacute;dico hay otros establecimientos afectados de la capital cordobesa, de Guadix (Granada) y Marmolejo (Ja&amp;eacute;n), lugares donde tambi&amp;eacute;n se rod&amp;oacute; el pasado oto&amp;ntilde;o la pel&amp;iacute;cula que dirig&amp;iacute;a Michael Radford. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El edil montore&amp;ntilde;o Jos&amp;eacute; Romero y el alcalde, Antonio S&amp;aacute;nchez Villaverde, han manifestado que el pr&amp;oacute;ximo 31 de julio Gheko Film deber&amp;aacute; tener ultimada la pel&amp;iacute;cula para poder obtener las subvenciones del Ministerio de Cultura y cumplir los acuerdos suscritos con TVE y Canal Sur TV. El Ayuntamiento se dirigir&amp;aacute; por escrito tanto a la productora como al Ministerio de Cultura para informar sobre la situaci&amp;oacute;n, &amp;quot;para ver qu&amp;eacute; f&amp;oacute;rmulas van a arbitrar para garantizarnos, aparte de la palabra de la productora, que se va a cobrar lo que se debe&amp;quot;. En este proyecto participan productoras de Espa&amp;ntilde;a, Reino Unido e Irlanda. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este peri&amp;oacute;dico se ha puesto en contacto con Alejandra Frade, quien dirige la productora Gheko Film Sur, y dijo que &amp;quot;me he quedado sola en el proyecto y voy a tratar por todos los medios de sacarlo adelante y en cuanto se presente la pel&amp;iacute;cula aseguro que pagar&amp;eacute; a los deudores&amp;quot;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El alcalde, Antonio S&amp;aacute;nchez Villaverde, ha manifestado que &amp;quot;quien trabaja quiere cobrar y vamos a presionar para que el dinero que la productora reciba de la Administraci&amp;oacute;n est&amp;eacute; condicionado a que paguen antes de recibirlo a los proveedores de Montoro&amp;quot;. El regidor a&amp;ntilde;adi&amp;oacute; que el objetivo es que esta situaci&amp;oacute;n se resuelva de la manera m&amp;aacute;s favorable para todos, &amp;quot;y al final quedemos todos tan amigos&amp;quot;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los empresarios se quejaban ayer de que la productora no les ha dado la cara en ning&amp;uacute;n momento, &amp;quot;de ah&amp;iacute; nuestra preocupaci&amp;oacute;n&amp;quot;, manfiest&amp;oacute; Antonia Sol&amp;iacute;s, gerente de Molino Viento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: Diario C&amp;ouml;rdoba</description>
      <pubDate>Wed, 16 Jun 2010 10:22:18 +0200</pubDate>
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    </item>
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      <title>Re: I Jornadas voluntariado Parque Natural y piragüismo [Por saxotenor]</title>
      <link>http://blog.centauromontoro.com/modules/newbb/viewtopic.php?topic_id=810&amp;forum=1</link>
      <description>Eventos:: I Jornadas voluntariado Parque Natural y piragüismo&lt;br /&gt;
&lt;p&gt;Las jornadas se han suspendido debido al mal tiempo, se realizar&amp;aacute;n el 20 de Junio a la misma hora y en el mismo sitio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saludos&lt;/p&gt;</description>
      <pubDate>Fri, 11 Jun 2010 12:42:46 +0200</pubDate>
      <guid>http://blog.centauromontoro.com/modules/newbb/viewtopic.php?topic_id=810&amp;forum=1</guid>
    </item>
        <item>
      <title>Re: El cuento musical &quot;La encina que aprendió a cantar&quot; en el Gran Teatro [Por saxotenor]</title>
      <link>http://blog.centauromontoro.com/modules/newbb/viewtopic.php?topic_id=809&amp;forum=1</link>
      <description>Eventos:: El cuento musical &quot;La encina que aprendió a cantar&quot; en el Gran Teatro&lt;br /&gt;
Aqu&amp;iacute; os adjunto un par de fotos del cuento musical, que por cierto sali&amp;oacute; muy bien y a la gente le encant&amp;oacute;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saludos</description>
      <pubDate>Thu, 10 Jun 2010 08:41:41 +0200</pubDate>
      <guid>http://blog.centauromontoro.com/modules/newbb/viewtopic.php?topic_id=809&amp;forum=1</guid>
    </item>
        <item>
      <title>Re: Bibliotecas virtuales [Por amo_la_arq]</title>
      <link>http://blog.centauromontoro.com/modules/newbb/viewtopic.php?topic_id=109&amp;forum=6</link>
      <description>Historia de Montoro:: Bibliotecas virtuales&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;genial ya conoc&amp;iacute;a algunas!!&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;mucha generosidad veo en este foro!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;saludossssss</description>
      <pubDate>Tue, 08 Jun 2010 11:59:51 +0200</pubDate>
      <guid>http://blog.centauromontoro.com/modules/newbb/viewtopic.php?topic_id=109&amp;forum=6</guid>
    </item>
        <item>
      <title>Re: Aproximación visual y geográfica a la Ciudad de Montoro en 1808 [Por amo_la_arq]</title>
      <link>http://blog.centauromontoro.com/modules/newbb/viewtopic.php?topic_id=430&amp;forum=6</link>
      <description>Historia de Montoro:: Aproximación visual y geográfica a la Ciudad de Montoro en 1808&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;jajaja... volvemos a hacer el mismo recorrido en la investigaci&amp;oacute;n... me quede alucinada cuando v&amp;iacute; esa cartograf&amp;iacute;a antigua...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;voy tras tus pasos!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;inma</description>
      <pubDate>Tue, 08 Jun 2010 09:56:43 +0200</pubDate>
      <guid>http://blog.centauromontoro.com/modules/newbb/viewtopic.php?topic_id=430&amp;forum=6</guid>
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